CulturaEntérate

Juan García de Céspedes uno de los vértices del triangulo musical mexicano

El movimiento musical novohispano, después de la caída de  Tenochtitlán,  tuvo un desarrollo vertiginoso. Fray Pedro de Gante  funda en 1524, en la Capilla de San José del convento de San Francisco de Texcoco, el primer colegio de música, que unos pocos años después traslada a la Ciudad de México. Fue tal el número de músicos indígenas que en 1561, Felipe II ordenó la reducción a la mitad  de los indígenas que se les permitiera participar en los eventos musicales.

En ese contexto musical, Juan García de Céspedes, nació en Puebla de los Ángeles en 1619.

De niño  perteneció al coro de la catedral poblana, bajo la dirección de Juan Gutiérrez de Padilla, aquel maestro malagueño que a duras penas alcanzaba segundos mandos en su lugar de origen, y que en Nueva España desarrolló su potencial artístico.

García de Céspedes permaneció muchos años  al servicio de la catedral de Puebla, donde fue maestro de mozos de coro, capellán de coro, cantor, maestro de violón, confesor de sacerdotes, y asistente (1660-1664) del maestro de capilla Juan Gutiérrez de Padilla, y maestro de capilla interino entre 1664-1670, y propietario de dicha plaza  desde 1670, hasta su muerte acaecida en 1678.

Parte de sus composiciones son de temas sacros y otras están inspiradas en ritmos nativos, como “convidando está la noche”, que incluye elementos populares y multiétnicos.

Solamente se conservan seis de sus obras: “¡ay que me abraso ay!”, “a la mar va mi niña”, “hermoso amor que forja tus flechas”, “plange quasi virgo plebs mea”, “salve regina”, y “letanía de nuestra señora”.

Por el año de su nacimiento, parece ser el primer compositor  novohispano. Y su obra “¡ay que me abraso ay! Tiene un ritmo alegre, contagioso y motivador a la danza. El gran etnomusicólogo Jordi Savall, califica a esta pieza como guaracha, aunque este ritmo se encuentra historiado como originario de Cuba.

¿Por qué, músicos como Juan García de Céspedes  desarrollaban con tanta habilidad obras musicales en la Nueva España?  Porque las creaciones de los grandes polifonistas españoles llegaron a la Nueva España casi al mismo tiempo que los impresores las daban a conocer en Europa. Los repertorios de las catedrales de Sevilla y Toledo se copiaban para las catedrales de México  y Puebla, y eran difundidos  ampliamente en el resto del continente.

¿Te gustó está nota? ¡No esperes más!, Síguenos en: Facebook, Instagram, YouTube, Twitter

Deja un comentario

Volver arriba botón
error: Este contenido está protegido. Gracias.