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LA LIBERTAD NACIONAL QUE VIENE CON EL ARTE Y LOS ARTISTAS

El sentido de la libertad aparece juntamente con la búsqueda y desarrollo de la personalidad individual, y sumadas muchas de estas, surge el ideal libertario colectivo.

Desde el siglo XVII, La Nueva España, no hizo otra cosa más que ir tras esa cualidad, que es aspiración inherente al ser humano. Prueba de ello son las artes novohispanas con sus canciones en náhuatl, en guineo, los angelitos barrocos negros o con penachos de plumas. La fecundidad literaria de Sor Juana -propia y mundana-, Juan Ruíz de Alarcón y Singüeza.

La vida cultural de la Nueva España se conoció y afamó gracias a su arquitectura, artes plásticas, música, teatro, poesía.

Los afanes criollos de libertad correspondientes al siglo XIX, había que buscarlos en el siglo XVII mexicano. De lo anterior, surge la necesidad de hurgar en esa centuria maravillosa. Hemos iniciado con Gaspar Fernández y ahora lo hacemos con Juan Gutiérrez de Padilla, quien nació en 1590 en Málaga, España. (+), en Puebla de los Ángeles en 1664.

Es considerado como uno de los más sobresalientes compositores del barroco español, aunque en su patria no pasó de ser un segundón, aun como aspirante a trabajos magisteriales, como veremos: “estudió en el colegio de San Sebastián de su ciudad, donde sobresalió por su voz. Trabajó como maestro de capilla en la ciudad de Ronda, oficio que desempeñó también en la iglesia colegial de Jerez de la Frontera. Concursó por el magisterio musical en la catedral de Málaga, quedando en segundo lugar. También opositó al magisterio de la capilla de Antequera, en 1608, resultando ganador Juan de Riscos”.

El maestrazgo de Jerez de la Frontera lo obtuvo en sustitución de Bartolomé Méndez de la Carrera. Sin éxito concursó por el maestrazgo de la catedral de Málaga, que se otorgó a Stevao Brito.

Ya en Puebla de los Ángeles, fue aceptado como cantor de la catedral en 1622. Desde ese momento fungió como asistente de Gaspar Fernández, a quien sustituyó a su muerte, acaecida en 1629.

Estableció un taller de instrumentos musicales que trabajadores negros manufacturaban. Surtía el mercado instrumental de México y Guatemala.

Su obra abarca géneros religiosos: misas, motetes, responsorios, una Pasión, letanías, salmos y más de cincuenta villancicos.

Aunque se localizan obras suyas en Guatemala o en la colección Sánchez Garza, la mayor parte de ella se resguarda en Puebla.

La bonanza de la metrópoli angelina del XVII, así como el fuerte impulso que el obispo Juan de Palafox y Mendoza dio a La construcción de la catedral de Puebla, resultaron definitivos para que Gutiérrez de Padilla pudiera disponer de una amplia capilla donde podía interpretar el más amplio repertorio.

Dominó los parámetros del Ars Perfecta.

Es considerado el más importante compositor del siglo XVII de el Nuevo Mundo.

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