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Protestas feministas en Quintana Roo “visibilizan a las víctimas y el dolor de sus familias”: CEDH

  • “No son actos vandálicos”, asegura ombudsperson.

16 de septiembre/ Cancún, Q. Roo.- Al advertir que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Quintana Roo (CEDHQROO) “no avalará” ninguna presencia policial que reprima o criminalice las manifestaciones pacíficas como las realizadas ayer por colectivas feministas, el ombudsperson, Marco Antonio Tóh, subrayó que la indignación de la comunidad no debe centrarse en las pintas realizadas por las activistas, sino en las desapariciones, feminicidios y la impunidad, que motivaron las protestas.

“No debe recaer indignación sobre las pintas y estas formas de expresión, pues las paredes y equipamiento que hayan resultado pintadas tienen una fácil solución; sin embargo, las desapariciones, los feminicidios y la falta de acceso a la justicia para las mujeres y sus familias que motivaron estas protestas, no han sido solucionadas por las instituciones responsables de ello, por lo que esto debe ser el foco de atención.

“Para la Comisión de los Derechos Humanos este es un momento de reflexión y examinación interna que conlleve a dar una mejor atención para defender los derechos humanos de las mujeres”, expresó, al emitir una postura oficial sobre la toma de las instalaciones del organismo en Cancún, y las protestas en las instalaciones en Tulum y Chetumal.

Tóh Euán refrendó que la Comisión a su cargo defiende el derecho a la libre manifestación, sobre todo ante el contexto alarmante del incremento de la violencia contra las mujeres en los espacios públicos y privados, incluyendo la violencia institucional; violencias que, de no ser prevenidas, atendidas y sancionadas, pueden culminar en feminicidios.

El funcionario reiteró su exhorto a las autoridades, a los medios de comunicación y a la sociedad, para entender este tipo de manifestaciones “como actos pacíficos y no como vandálicos, ni violentos”, ya que la acción emprendida por las activistas embozadas fue pactada con anterioridad, prevaleció el diálogo con familiares de víctimas de violencia para interponer quejas, no se forzaron las entradas, no hubo agresiones, ni confrontación en contra del personal.

“Desde la perspectiva de este organismo, las pintas realizadas durante la toma simbólica de las instalaciones, representan -como las manifestantes lo expresaron- una forma de sumarse a las protestas en otras entidades del país contra la violencia de género.

“Pintas que nombran y visibilizan a las víctimas y el dolor de sus familias, así como el cuestionamiento hacia todas las autoridades encargadas de atender este problema”, sostuvo.

La tarde-noche de ayer, las activistas fijaron su postura, luego de ocupar las instalaciones del edificio, a donde ingresaron para realizar pintas y hacerse oir.

Ahí, explicaron que luego de siglos de permanecer en silencio, ante la discriminación, la inequidad y la violencia que han sufrido millones de mujeres en el mundo, han salido para hacerse escuchar en todos los tonos y formas, por “las ancestras”, pero también por las niñas que están por nacer y que merecen vivir en un mundo en donde sus derechos sean respetados, garantizados y reconocidos.

Hablaron del conexto local y del nulo acceso que las víctimas tienen a la justicia; de los números “maquillados” por la autoridad, para ocultar el verdadero problema de la violencia feminicida. De la impunidad.

“Estamos aquí porque cada vez que una mujer se atreve a poner una denuncia sus derechos son gravemente violados, y cuando sus familiares hablan por ellas cuando las asesinan, también son silenciados y vulnerados.

“Estamos aquí por que en este país no hay justicia para las mujeres por qué somos ultrajadas, golpeadas y asesinadas y por si fuera poco las autoridades dudan de nuestra palabra cuando logramos gritar para exigir justicia”, expresaron.

Las jóvenes manifestaron que la sociedad tiende a juzgarlas por protestar, pero no los violadores y asesinos siguen libres; de los medios, reprocharon que tienden a criminalizarlas o difamarlas, aún muertas, exhibiendo sus cuerpos en portadas de periodicos o mediante narrativas que violentan sus derechos humanos, sin reparar en el dolor de sus seres queridos. “Ni asesinadas nos respetan”, denunciaron.

“Estamos aquí por ellas, por nosotras y por las que siguen,  porque estamos en una guerra de supervivencia”, reafirmaron, al sumarse a las ocupas que se han realizado en otras entidades del país y llamaron a que todas las mujeres “salgan con amorosa rabia hasta que vivamos libres y sin miedo”.

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