Bienestar Espiritual

Cuando un cónyuge lucha, el otro protege la familia

Ese es el verdadero secreto del cómo mantener una familia unida, bendita y próspera. En estos tiempos de exagerado consumismo, muchas veces ambos cónyuges tienen que salir de su casa al trabajo y pasar muchas horas fuera del hogar. Los hijos se van a la escuela o se quedan en casa solos. Hoy que es tan común el ver las familias desconectadas entre sí, debido a los tiempos tan especiales que estamos viviendo, la ausencia de conexión entre los cercanos y la gran conexión con los amigos y parientes que viven en otras ciudades o en otros países, nos ha provocado una tremenda crisis de desconexión familiar.

Es muy cierto y muy desafortunado el que nuestra familia, que está compartiendo un mismo espacio, cada uno está en lo suyo y se ven todos como   como extraños. La vida familiar debido a lo sofisticado de la tecnología se encuentra en verdadera crisis y, es muy lamentable que los divorcios se multipliquen, las uniones libres proliferen, las familias se vuelvan disfuncionales, los problemas psicológicos vayan en aumento, las conductas antisociales proliferen, la irresponsabilidad se vea bien marcada en los padres y en los hijos, los valores se tornen más materialistas y las adicciones incrementen la delincuencia, la vagancia y la codependencia. A los padres de familia de hoy les invito a que tengan presente que si en verdad aman su familia, vigilen conscientemente qué hacen sus hijos, qué clase de amigos tienen, cuáles son los temas dominantes que tratan sus hijos con propios o con extraños, cuál es su conducta en casa, en la escuela, en la Iglesia, en el deporte y de manera muy especial, su trato en familia.

Papás: ¡No se duerman en sus laureles ni pequen de inocentes! ¡No dejen que la Escuela lo haga todo! ¡Ayúdenlos! ¡No descarguen su responsabilidad en la Iglesia o en la Escuela Dominical! ¡Ustedes son los que con su ejemplo y su enseñanza van a infundirles valores y hacer que la fe se manifieste en ellos en fortaleza y valentía para que venzan todas sus dificultades! Ambos padres deben ocuparse en estar al pendiente de ellos. Vean qué hermoso es que los Domingos sean los padres quienes, a temprana hora, se dispongan a ir a los lugares sagrados a agradecer a Dios, a escuchar la Divina Palabra y a orar. ¡Cuán hermoso sería que los papás tomaran una sabia decisión de consagración familiar para obtener más bendiciones, para aprovechar los domingos y días festivos para orar y reflexionar juntos en familia y durante los alimentos, restaurar la convivencia familiar a fin de mantenerse unidos, prósperos y bendecidos. Recuerden lo que hizo un gran varón de Dios: “¡Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor!” (Josué 24:15). 

P. Cosme Andrade Sánchez+

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