Cultura

Lo que el covid-19 nos dejará

Antes de que el exgobernador Víctor Cervera masificara el uso de los triciclos en el interior del estado, para diversificar las actividades económicas, en el siglo pasado, los primeros en hacer uso de ellos, para entregas a domicilio fueron los expendios de cerveza, que tuvieron tanto éxito con ese sistema que una encargo hecho en la mañana, era entregado después del mediodía, a pesar de las cortas distancias porque la ciudad era chiquita. En ese momento no habían six pack, ni misiles, sino cartones de cervezas, cuyo contenido era de 20 botellas de Negra León, (uhm, exquisita bebida); Carta Clara  y Montejo.

También había otra forma de entrega de alimentos a domicilio, y era la del panadero con su globo sobre la cabeza. Este era un caminante maravilloso que mantenía sobre su testa un aparato que contenía los panes. Hoy, esa entrega se hace en triciclos, tricimotos, o algún tipo de coche.

Con la pandemia se puso de moda el eat uber y sus derivados, que es llevar comida a domicilio. Pero ahora, las medicinas, las bebidas y todo tipo de cosas pueden adquirirse de esa manera. Para la conducta de los yucatecos, que todo lo quieren sin moverse de su lugar, ese parece ser un servicio que permanecerá aun después de la pandemia.   El vehículo preferentemente utilizado es la motocicleta. Es insoslayable decir que existe otro antecedente que es el de los pizzeros que antes del covid, ofrecían este servicio.

La entrega a domicilio es un trabajo, que, de desaparecer, lo van extrañar y sufrir quienes lo ejercen, porque deja un buen billete.

En un principio se anunciaba una propina a quien llevaba cosas a domicilio. Quizá, las propinas no eran las esperadas por dichos trabajadores y los patrones empezaron a cobrar una cantidad dependiendo de la distancia y la ubicación del domicilio. O sea, una cuota fija.

Hay cobros extras de cuarenta, veinticinco y diez pesos mínimo, por acercar la comida a la casa.

Por diez entregas de cuarenta pesos un empleado adquiere la nada despreciable cantidad de 400 pesos. He oído decir que hay trabajadores de ese tipo que ganan hasta mil pesos en un rato, porque no llevan producto de uno en uno, sino que hacen una ruta para varias entregas.

Así pues, otra vez vemos que no hay nada nuevo bajo el sol, que la entrega de alimentos a domicilio es antigua y tan solo reaparece dependiendo las circunstancias. Pero este servicio, me parece que llegó para quedarse.

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