Bienestar Espiritual

“SIN LA VIDA ESPIRITUAL NO HAY SALUD INTEGRAL”


En esta PANDEMIA, tomamos el camino equivocado, porque al permitir que cerraran los templos, el orden y el equilibrio se rompieron y la pandemia hizo de las suyas.


Posponer LA VIDA ESPIRITUAL, es decir ¡NO A LA VIDA! ¿Acaso no nos prometió el Señor: “Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos?”(San Mateo18:20). ¿Por qué fuimos tan fáciles de dejarnos convencer por la sutileza de cerrar los templos del Señor? ¿Acaso se nos olvidó tan pronto lo que afirma el mismo Espíritu Santo: “Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu CASA, Oh Señor, por los siglos y para siempre?” Salmo 93: 5). ¿Acaso no entendemos que LA SANTIDAD DIVINA ES SANIDAD DIVINA? ¿Por qué fuimos todos los pastores, especialmente de la alta jerarquía, seres tan endebles y faltos de fe? ¿Por qué permitimos que nos condicionaran y cerraran LAS SANTAS IGLESIAS DE CRISTO, lugar donde la salud brota a raudales por la fe de su gente? ¿Por qué permitimos que EL CESAR usurpara una autoridad que no tiene y dejamos a nuestras gentes sin el poder de la oración, sin la divina unción, sin el poder de la Palabra de Vida y hasta sin el PAN DE LA VIDA? Nos perdimos la gran oportunidad de ver EL GRAN PODER DEL BRAZO DEL SEÑOR, quien debe estar muy pero muy molesto por nuestra actitud pastoral tan débil y tan irresponsable. ¡Nos perdimos la GRAN OPORTUNIDAD DE CONTEMPLAR LA GLORIA DEL SEÑOR, porque cedimos ante el César y abandonamos el rebaño a su suerte! Después de esta pandemia, LA IGLESIA DE CRISTO HABRÍA EXPERIMENTADO UN VERDADERO RENACER, pero no permitimos ni la acción del Espíritu Santo, ni la presencia de Cristo, ni la acción intercesora de LA MADRE DEL SEÑOR.


Hermanos: ¡Ese pecado clama al Cielo! ¡Arrepintámonos y pensemos más en el rebaño que en nosotros y nuestra comodidad!


Recordemos que una cosa es reconocer LA AUTORIDAD y otra muy diferente el permitir que la autoridad legisle en cuestiones espirituales. ¡El pecado es nuestro! ¡De pastores de almas! Cristo delimitó la acción del César al exclamar: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” (San Mateo 22: 21). ¡Oremos arrepentidos y seamos más leales a nuestra vocación de servicio, porque Dios comprende nuestra debilidad y nuestra ignorancia, pero no repitamos el error! El mismo bienaventurado San Pedro le falló al Señor, pero se arrepintió y le confesó tres veces y fue perdonado y restablecido en su cargo de Apóstol: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” (San Juan 21: 15-19). No cabe duda que nos dará una penitencia, pero será más que saludable: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; más cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.” (San Juan 21: 18-19).


Por otro lado, no olvidemos que LA IGLESIA SOMOS TODOS LOS BAUTIZADOS EN CRISTO. También nuestros amadísimos seglares, ¿qué papel jugaron? ¿Fueron responsables de luchar porque nuestros templos no se cerraran? ¿Se olvidaron que ellos son parte del CUERPO MÍSTICO DE CRISTO, QUE TIENEN CARISMAS Y SON LA FUERZA ACTIVA DE LA IGLESIA? ¿Por qué no protestaron ante el cierre de las Iglesias y exigieron respeto a la autoridad porque están plenamente convencidos que LOS TEMPLOS SON LOS HOSPITALES DE LA GRACIA, DE LA SALUD Y DEL PODER AMOROSO DE DIOS?


¡También ustedes, mis amados hermanos pecaron por su permisividad e indolencia! ¡Arrepiéntanse, también ustedes, porque el perdón es saludable! Sin embargo, Dios quiere perdonarnos, pero que aprendamos la lección que la pandemia nos dejó: ¡Dios estuvo al control de la misma en todo tiempo y jamás nos abandonó!


De todo corazón les deseo UN GLORIOSO DESPERTAR, pero ahora, EN PLENA COMUNIÓN CON DIOS, AMANDO LA BELLEZA DE SU CASA Y HACIENDO DE ELLA EL LUGAR DE LA PRESENCIA DIVINA, DE LA MISERICORDIA, DEL PERDÓN, DE LA SALUD Y DE LA ETERNA SALVACIÓN.
P. Cosme Andrade Sánchez+

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