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A los 100 años, muere en Quintana Roo, Cresencio Pat, descendiente de Jacinto Pat, líder rebelde durante la Guerra de Castas

25 de agosto/ Cancún, Q. Roo.- Descendiente del líder rebelde Jacinto Pat, quien participó en la “Guerra Social Maya” a finales del Siglo XIX; abuelo apreciado y respetado en su comunidad, conocedor de herbolaria, agricultor y silvicultor; difusor de su cultura y co-fundador de una cooperativa turística, Crescencio Pat Cahuich murió hoy a los 100 años de edad, en Señor, municipio de Felipe Carrillo Puerto.

El hombre falleció en su casa, en paz y contento, de acuerdo con amigos cercanos, quienes relataron que padecía de afecciones en la próstata y en el riñón, que lo mantuvieron en cama los últimos días.

Pat Cahuich era uno de los hombres de mayor edad en Quintana Roo, pero existen datos distintos sobre su fecha de nacimiento, situado en 1924 o 1922, de acuerdo con su acta de nacimiento.

Cresencio Pat. Foto cortesía de Marcos Cante

Sin embargo, Marcos Canté, presidente de la cooperativa “Xyaat” – co fundada por el indigena- explicó que Don Cresencio les contó que en aquella época no había Registro Civil, razón por la cual la gente de su generación fue registrada 11 o 15 años después.

Para Canté y la familia del abuelo maya, Crescencio tenía 100 años y se encontraba lúcido, aunque cansado.

“Murió contento. De las últimas cosas que nos dijo hace unos días era que estaba cansado. ‘Ya quiero irme a juntar con mi padre. Ya estoy viejito’, nos decía, pero sonriendo, no con tristeza, ni nada”, narró.

Don Crescencio fue descendiente en cuarta generación, de Jacinto Pat, quien junto con Cecilio Chí encabezaron la alzada indígena en contra de terratenientes henequeneros que les tenían esclavizados. A ese importante movimiento social se le conoció como “Guerra de Castas”, levantamiento que inició en 1847 y culminó en 1901.

El abuelo maya se dedicaba a su milpa y a transmitir sus saberes a niños y jovenes perpetuando la tradición oral.

De acuerdo con Marcos, le gustaba contar cuentos, poseía inclinación por el cuidado de la naturaleza y defendía el papel de las aves en el ecosistema, procurando que los niños no les aventaran piedras con sus resorteras.

Junto con otros abuelos, fundó la cooperativa turística “Xyaat”, para promover la cultura, historia, comida y atractivos de la zona sur del estado, formando alianza con la Asociación Amigos de Sian Ka’an (ASK), que desde hace varios años diseñana un nuevo destino turístico llamado Maya Ka’an.

Gonzalo Merediz, director ejecutivo de la agrupación, recuerda que así conoció a Don Cresencio y a otros abuelitos mayas.

El biólogo fue una de las personas que reaccionó ante el fallecimiento del indigena maya y notificó la noticia a través de sus redes sociales y las de la propia ASK.

“Hoy honramos la vida de un muy querido abuelo maya, Don Crescencio Pat Cahuich, quien a lo largo de sus más de 100 años de vida compartió con quienes tuvimos el honor de conocerle, entrañables historias sobre la Guerra de Castas y muchos otros sabores del pueblo maya. QEPD”, escribió.

Merediz describió a Crescencio como un abuelo “con mucha sabiduría”, quien atestiguó los cambios que económicos, sociales, naturales y políticos que experimentó Quintana Roo, al pasar de territorio a estado.

“Fue de los que vivieron un antes y un después en la historia. Estaba dedicado a su milpa, explicaba el uso del henequén, el valor de la miel de la abeja melipona y formó parte de un proyecto importante de retratos sobre los abuelos mayas para transmitir la historia de la Guerra de Castas. Es de valorarse su ánimo de compartir todas esas historias”, dijo, al señalar que el hombre murió “con el corazón contento”.

De ello da cuenta Marcos Canté, quien confirmó que Don Crescencio estuvo animado hasta el último momento, comprendiendo que su tiempo estaba llegando.

“Todavía hace unos dias me mandó un video”, comentó el entrevistado, quien señaló que el abuelito les dejó algunas reflexiones sobre el coronavirus COVID-19.

“Él nos decía que Dios estaba eliminando a las personas, porque ya somos muchos en el mundo”, citó, para agregar que en la comunidad la gente siente temor de acudir a los hospitales, pensando que no saldrán con vida, por lo que si se presentan los síntomas, prefieren pasarlo en su casa, con remedios naturales y extractos de plantas.

En vida, el rostro de Don Crescencio quedó inmortalizado en un libro llamado “Últimos testigos de la Guerra de Castas”, con fotografias de una veintena de abuelos mayas, tomadas por Serge Barbeau, quien los fotografió en 2015.

El libro y los retratos han sido expuestos en Cancún, en el Museo Maya y en la Ciudad de México, esto último, como una iniciativa de la Dirección de Cultura y Relaciones Públicas a cargo de Martha Latapí, de la oficina de representación del gobierno de Quintana Roo en la capital del país.

En 2019, Canté informó que deseaba gestionar la impresión del libro, con nuevas fotos, para que la edición se quedara en México -no en el extranjero- y los ejemplares se repartieran en las escuelas de Quintana Roo, con textos un poco más amplios, para sembrar en las y los estudiantes el conocimiento de sus raíces, de la historia y del valor de los abuelos.

En 2020 los recortes presupuestales del gobierno federal al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y a la Secretaría de Turismo (Sectur), derrumbaron la posibilidad, lo mismo que la pandemia, por lo que tiene esperanzas de lograrlo en año próximo.

“Poco a poco la vela se está apagando sin que la población de Quintana Roo se percate, es una pérdida silenciosa, los sacerdotes mayas cada vez somos menos y quizás se deba a la falta de amor de las jóvenes generaciones por la cultura maya y hablar la lengua, en ese sentido hay que enseñarles y recordarles, pero si no lo quieren hacer, tampoco es obligado”, expresó el propio Crescencio, en 2017, durante la ceremonia en que recibió del Congreso local, la medalla al Mérito Indígena “Cecilio Chí”.

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