Bienestar Espiritual

Una Pequeña Locura


En una ocasión una amiga de la preparatoria, la cual era una chica ejemplar, ya que tenía buenas calificaciones, una buena conducta, aparentemente una buena relación con sus padres; inicia una relación con un chavo de la misma escuela. Un día salimos mucho antes de la hora acostumbrada y decide escaparse a la playa con su novio y con algunos amigos. Cuando me entero de sus planes, asombrado le pregunté – ¿pedirás permiso? – A lo que ella respondió – más vale pedir perdón, que pedir permiso- un poco asombrado por su respuesta, me despedí de ella y tomé el camino para ir a casa. Al día siguiente le preguntamos, cómo se la había pasado, a lo que ella respondió “bien y mal”. Bien porque había disfrutado de su escapada a la playa y mal porque no le funcionó mucho el pedir perdón. Al parecer el instinto maternal había sobrepasado la inteligencia de la chica y la había orillado a confesar su fechoría, lo que hizo que la reprendieran, la castigarán y le quitarán la confianza que habían puesto en ella.


Muchos podrán pensar en que sus papás fueron muy drásticos, al final solo quería divertirse y tener algunos recuerdos con su novio. Otros dirán que a la chica le faltó más astucia e inteligencia para poder ocultar lo que había hecho. La realidad de la situación es que ella había ignorado la autoridad de sus padres y decidió tomar una decisión que le trajo consecuencias. Esa confianza, entre ella y sus padres, se había fracturado, y ahora no habría permiso para nada.


El libro de Eclesiastés en su capítulo 10: 1 nos menciona lo siguiente “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.” la joven que decide pasar un momento divertido, sin autorización de sus padres, era una chica ejemplar, hasta ese momento, pero esa pequeña locura, hace que su vida cambie en algunos aspectos. No podemos minimizar las consecuencias de nuestras acciones, aunque lo que hicimos haya sido solo una vez, cinco minutos, solo por probar, solo un mensaje, entre otros pretextos más. Las consecuencias de nuestras malas acciones pueden cambiar nuestra vida por completo, puede hacer que termine una relación sentimental, de amigos, en el trabajo, con nuestros padres, en otras personas, y no importa si solo lo hiciste una vez o no, las consecuencias ya están presentes.


Es por eso que, para evitar hacer pequeñas locuras, que puedan traer grandes consecuencias a nuestra vida, debemos de dejarnos guiar por quien es el camino y la verdad, este es Cristo. Escuchando su voz y dejándonos guiar por él, aprenderemos a dejar de cometer pequeñas locuras y tomaremos buenas decisiones que nos evitarán muchos problemas en nuestra vida.

Seminarista Presbiteriano
Gabino H. De la Cruz Olivé

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