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Movilidad no motorizada para Mérida y la sana distancia

Repensar la ciudad después de la pandemia

Ante las circunstancias actuales que nos tocan vivir en una situación compleja como es la de la pandemia y sus respectivos impactos, tenemos que establecer prioridades y tomar consciencia sobre porqué nos debe de importar el diseño de los espacios públicos de la ciudad. Principalmente el diseño de la calle en las zonas más concurridas de Mérida. Desde hace varios años el tema de la peatonalización de determinadas calles del centro histórico ha sido controversial, al igual que la restructuración de la localización de los paraderos. Sin embargo, estas problemáticas que han estado presente por casi medio siglo se han ido postergando, precisamente por la complejidad que guardan desde su origen hasta su operatividad en el día a día.

Sin embargo, la pandemia vino a recordarnos que todo aquello que consideramos que no era importante o urgente en la toma de decisiones sobre la ciudad y su movilidad, ahora adquiere sentido. Y más aún, nos señala la obligatoriedad de considerar que las calles del centro de la ciudad con su intensa actividad, deben de cumplir con una serie de adecuaciones a la brevedad, para garantizar que las personas puedan desplazarse de manera segura.

Propuesta de Hacia una sana distancia peatonal por D. H Eduardo Monsreal Toraya, integrante del OMSM del 23 de junio de 2020.

Cabe destacar que cuando hacíamos referencia a la movilidad segura, nos ocupábamos de que no haya personas que sufran algún accidente en la vía pública. Ahora hay que agregarle otro factor igual de importante. La movilidad segura en garantizar que ninguna persona sea atropellada ni contagiada. Estamos hablando de retos inconmensurables para una ciudad como la nuestra, que aún no logra cumplir con el diseño de calles completas y seguras para los desplazamientos de peatones y ciclistas. Y en donde el tema del transporte público quedo en mesas de diálogo, con buenas intenciones plasmadas en el Programa Integral de Movilidad Sostenible (PIMUS), pero aún falta la puesta de operación de tantas estrategias e iniciativas para el corto, mediano y largo plazo.

La enseñanza que tenemos hoy en día es que para las tomas de decisiones sobre los aspectos urbanos prioritarios que impactan directamente en la calidad de vida de las personas, pero sobre todo en su salud, ya no hay tiempo suficiente y la urgencia para actuar se hace evidente.

Con base a lo anterior, resulta interesante la propuesta del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida (OMSM) para darle espacio los peatones y usuarios del transporte público en el centro histórico, toda vez que entre el tamaño insuficiente de las aceras y la cantidad de gente que se aglomera en torno a los paraderos, resulta urgente dar propuestas efectivas para garantizar la sana distancia de al menos 1.50 mt entre personas.

Por lo tanto, en las zonas céntricas de la ciudad de Mérida, nos encontramos ante dos problemáticas fundamentales que deben ser atendidas a la brevedad, toda vez que desde que estamos en el semáforo naranja para la reactivación paulatina de la economía, hemos acumulado más de 100 casos positivos al día. La primera problemática es sobre cómo logramos darle más espacio a los peatones y usuarios del transporte público en las calles del centro. Si bien el OMSM ya tiene propuestas para ello, habría que pasar de inmediato a la acción y tener estrategias con plazos específicos para lograr que esto suceda.

La segunda problemática tiene que ver con la forma en la que opera la estructura del sistema del transporte público en la ciudad de Mérida. Para ello el IMDUT tiene una gran responsabilidad para articular de manera simultánea las políticas públicas de salud y con las de movilidad. Y precisamente es aquí en donde nos damos cuenta lo vulnerable que somos. Tanto las instituciones como los instrumentos jurídicos en torno a la salud y lo urbano, trabajan desvinculados y ahora más que nunca, habrá que formular políticas públicas, planes, programas y acciones de alto alcance social, que logren ser vinculatorios y sobre todo que sean proactivos y asertivos en la toma de decisiones sobre el espacio público. Ya que, así como vamos con la curva de contagios, ¿cuántos días más podremos esperar para ver acciones contundentes en las calles, de al menos el centro histórico y en la forma de operar del sistema del transporte publico de Mérida?

Por: Dra. en Arq. Yolanda Fernández Martínez, Directora de Habitar y más

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