Sororidad

Mujeres redoblan roles durante la Pandemia



Ivette es una mujer joven de 35 años, es contadora, madre de 3 pequeños: uno de 3 meses, otro de 5 años y el mayor de 8; también es esposa, nuera e hija de dos adultos mayores con hipertensión y diabetes.


Al igual que miles de mujeres en Yucatán, ha tenido que redoblar sus roles desde el 16 de marzo, cuando llegó el Covid 19 al Estado.
Los días de “prisa” por despertarse temprano, dejar a los niños a la escuela, ir a trabajar, que cada uno comiera en sus áreas de trabajo o escuela, recogerlos, llegar a casa, hacer tarea, jugar o ver tele, cenar, bañarse y dormir, se acabaron.


Aquellos fines de semana de visitar a los abuelos, ir de fiesta, de paseo y comer fuera de casa de vez en cuando, también se apagaron.
La pandemia nos llevó a estar en casa, a guardarnos; y de tener el escenario saturado, pero controlado, se convirtió en una multiplicación de roles.
Ivette desde casa continuó con su trabajo, sin embargo, no hay un horario establecido, debió idear estrategias para el cuidado y educación de sus hijos, así como adaptarse a las juntas virtuales, buscar recetas de cocina para hacer desayuno, comida y cena, idear tiempos de limpieza del hogar, porque su apoyo doméstico también se fue a casa y además, proveer de alimentos a sus padres.


Siendo también organziadora de las festividades hogareñas como cumpleaños, día del niño, del padre, de la madre y fin de cursos.
La educación y cuidado de sus 3 hijos fue el primer paso: a la pequeña bebe de 3 meses le planeó un horario para juego, siestas y comidas, que coincidieran con sus tiempos de conexiones virtuales y ha compartido con su esposo el cuidado de la pequeña.


Para los niños de 5 y 8 años, la televisión y juego libre fue en primera instancia el desahogo, y luego vinieron las conexiones en línea con la escuela; su celular y el de su esposo se usaron para la conexión de cada uno en su grado escolar.
Durante las clases virtuales se volvieron los asistentes educativos llevando su paciencia al límite.


La alimentación y limpieza del hogar fue el siguiente rol; Ivette no cocinaba como lo hace ahora; antes de la pandemia hacía desayuno ligero que todos ingerían en el auto camino a las actividades, no se preocupaba por la comida y la cena era ligera.
Ahora se ha hecho de recetas y sacado sus dones culinarios para hacer desayuno, comida y cena.


Y de 2 a 3 veces a la semana se turna con su esposo para la compra de víveres, ya que no sólo compra los de casa, sino los de sus padres y suegros, que forman parte de la población vulnerable.


El día a día de Ivette y miles de mujeres se ha saturado, se ha llevado al límite con actividades, responsabilidades y algunas buscan el desahogo con otras mujeres en tribus o comunidades, otras más haciendo ejercicio, para lo cual también deben organziarse y “sacar tiempo”.


Y muchas no encuentran canalizar y sus emociones.
El rol de las mujeres en la Pandemia se ha multiplicado, se ha saturado y ante la reiteración de que será una pandemia larga, la esperazna de volver a la “normalidad” se aleja.

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