Vida Saludable

La música, instrumento de sanación.

Siempre he considerado que la música debería estar en el sector salud y no solo en la cultura y las artes; hoy quisiera platicarles un poco del poder sanador del canto gregoriano, quizás en algún momento de nuestras vidas hemos escuchado este término y si no, hoy se los presento, Mencionaré brevemente su historia porque lo que me interesa, que conozcan es el poder curativo de estos cantos.

Se originó en el medievo, siendo el canto oficial de la iglesia católica, su nombre deriva del Papa Gregorio el Grande que vivió alrededor del año 600. Este Papa pulió y arregló el repertorio de la antigua música eclesiástica. Se compone principalmente a partir de versículos de la Biblia en latín.

La música en esta época era llamada monódica, o sea una sola melodía;, la distancia entre un sonido y otro eran muy corta, la melodía gregoriana brotaba del texto que en su mayoría eran textos bíblicos en latín, el lenguaje le otorgaban lo agudo o grave que debería sonar, por lo general se basaba en los acentos agudo, grave circunflejo y anti circunflejo que se utilizó en la poseía griega. No había una medición como en la música occidental el ritmo era de acuerdo al texto, si una palabra tenía un sonido largo o corto, hasta aquí les he platicado de la estructura musical del gregoriano

La profundidad y belleza de estos cantos radica en el efecto que produce en nuestro cuerpo y espíritu; pudiésemos dar una explicación científica del efecto del sonido en nuestros procesos cerebrales, como ejemplos tenemos al Dr. Campbell, conocido por sus trabajos sobre “El efecto Mozart” refiere la forma en que la música puede incrementar la creatividad, aliviar la tensión y ayudarnos a sanar.

Otro autor, Tomatis creador del sistema terapéutico “El efecto Tomatis”, busca estimular el oído como puerta de entrada para reestructurar el cerebro, que con el paso del tiempo, se va bloqueando y haciéndose cada vez más opaco. El método Tomatis pone en orden nuestro cerebro y sus funciones. El Dr. Tomatis explicó el papel vital que juega el oído en la estimulación de la actividad cerebral, en concreto sirve para recargar el potencial eléctrico de la corteza cerebral; muchos terapeutas que utilizan el método Tomatis utilizan al canto gregoriano, que por sus frecuencias dan orden a nuestros pensamientos, y producen una simetría en nuestros hemisferios cerebrales, logrando inducir el sueño, contrarrestar el enojo y combatir los miedos, reducir el estrés y fortalecer el sistema inmunológico, apacigua nuestros pensamientos y modifica nuestra conducta.

El canto gregoriano nos brinda armonía, que nos lleva a una relajación profunda, llena de paz, lo más interesante es que esta paz no es momentánea, como sucede quizás con otras melodías que persiguen ese fin, el canto gregoriano modificará nuestras emociones y hará que permanezcamos por mucho tiempo en un estado de atención de disfrute placentero del presente condicionando nuestra mente a responder con tranquilidad a cualquier estimulo negativo o que dañe nuestra salud. La capacidad de atención, el disfrute de lo bello nos hará sentirnos plenos llenos de amor y nos hará sentirnos muy amados por DIOS. Les invito a acercarse a esta hermosa experiencia sentarse a escucharlo y cantarlo, La abadía de Saint-Pierre de Solesmes contiene una historia milenaria y es un lugar de referencia en el canto gregoriano, esta abadía se ha dedicado al estudio profundo de la semiología,(estudio de los signos ) y sus interpretaciones es lo más cercano a las interpretaciones del medievo.

Les invito a tener esta hermosa experiencia, rezar ayudado por la belleza llamado canto gregoriano.

Por Lic. María de Jesús Pech Canul

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