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RESEÑA | Netflix estrena el documental de Michael Jordan que no aporta nada nuevo

Los grandes beneficiados en la trayectoria profesional de Jordan y su “dictadura” dentro del equipo fueron sin lugar a dudas los propios Bulls, que pasaron de ser un equipo del montón a ganar seis títulos de liga, que hubiesen podido ser más de no darse el paréntesis de los tres años sabáticos en el béisbol.

Houston (EU), 19 de abril (EFE).– Se emitieron los dos primeros capítulos, de los cuatro que conforman el nuevo documental sobre la figura de Michael Jordan, bajo el título: The Last Dance, y la nota dominante fue ensalzar una vez más su figura y trayectoria profesional que le hizo merecedor a competir con los grandes legendarios por el trono del mejor en la historia del baloncesto.

Pero tampoco el lado oscuro de su trayectoria profesional, que le obligó a hacer un paréntesis en la NBA para irse al deporte del béisbol profesional, ni la trágica muerte de su padre, que fue asesinado, aportaron nuevos datos o luz a muchas interrogantes que todavía pesan en esos apartados de la vida de Jordan.

Reconocer en primera persona que era un egocentrista, que lo acaparaba todo, que establecía sus propias reglas dentro de los Bulls de Chicago, que condicionaba a todo el mundo, incluido a los árbitros y hasta el propio ex comisionado de la NBA, David Stern, era algo que se sabía y ya había sido escrito.

Libros como el del ex periodista del Chicago Tribune, Sam Smith, llamado Las reglas de Michael Jordan, explicaron a la perfección el control férreo que mantenía dentro y fuera del equipo y cuando no pudo tenerlo, primero se fue al béisbol y luego se marchó del equipo a los Wizards de Washington.

Los grandes beneficiados en la trayectoria profesional de Jordan y su “dictadura” dentro del equipo fueron sin lugar a dudas los propios Bulls, que pasaron de ser un equipo del montón a ganar seis títulos de liga, que hubiesen podido ser más de no darse el paréntesis de los tres años sabáticos en el béisbol.

Luego el gran afortunado con tener de su lado a Jordan fue el entrenador Phil Jackson, que apoyado en el trabajo de su histórico asistente Tex Winter, el creador del “triángulo ofensivo”, pasó de ser un asistente a alcanzar la categoría de “Zen Master, sin haber reconstruido ni un solo equipo, y tener seis títulos de liga.

La mejor demostración, que sin Jordan los Bulls fueron un equipo del montón, a pesar de seguir el escolta alero Scottie Pippen, a quien Jordan le da el crédito que sin su ayuda no hubiesen sido posibles los éxitos, quedó reflejada cuando se retiró al béisbol profesional.

Lo mismo que la teoría del polémico gerente general de los Bulls, Jerry Krause, que había dicho que no eran los jugadores los que ganan los títulos sino la organización que conseguía la formación de la plantilla.

Al margen de dejar al descubierto a Jackson como entrenador y a los Bulls como organización, el movimiento que Jordan hizo tampoco queda aclarado en el nuevo documental y que mantiene que se debió a que había perdido la motivación en la NBA porque había ya conseguido todo, nada que ver con la muerte de su padre y otras teorías.

Sin embargo, las circunstancias que le involucraron claramente con el mundo oscuro de las apuestas hizo que el comisionado Stern le mostrase la cruda realidad que de seguir en la NBA tendría que afrontar “graves consecuencias”.

De ahí, que su primera retirada, en 1993, se trató en realidad de una suspensión en secreto, como muy bien definió en 1993 el periodista Marcel Smith, del Bleacher Report,

Smith narra cómo en 1992, después de ganar su segundo anillo, Jordan fue llamado a testificar en un juicio contra James Bouler, un camello, para explicar por qué el acusado tenía un cheque de 57 mil dólares firmado por el legendario jugador.

Entonces Jordan primero explicó que era un préstamo, pero después admitió que era un pago por unas apuestas que había perdido en un fin de semana.

Más tarde, en 1993, el empresario de San Diego Richard Esquinas reveló en el libro “Michael y yo: nuestra adicción al juego… Llorando por ayuda”, que había ganado casi un millón de dólares del exbase de los Bulls en apuestas de golf.

Sigue explicando el periodista Smith que en esa misma época pillaron a Jordan en un casino de Atlantic City en las horas previas al segundo partido de las finales de la Conferencia Este.

La NBA abrió una investigación sobre las actividades de Jordan en el mundo de las apuestas… y la dio por cerrada el 8 de octubre de 1993, dos días después del anuncio de su primera retirada.

“Si David Stern me deja volver, quizás vuelva”, dijo Jordan ese día. Tres años después todo quedaba en el pasado y volvió por la puerta grande tras haber fracasado estrepitosamente en el béisbol profesional, donde no hubiese pasado nunca de ser un jardinero sin demasiado futuro.

Pero su vuelta se dio sin haber cambiado su imagen de jugador alejado de los asuntos sociales y políticos que afectaban a la comunidad negra y sobre todo de seguir con el mismo sentido “dictatorial” y de mal trato a los compañeros.

Sin embargo, también con el mismo instinto ganador de estrella única que le permitió ganar otros tres títulos de liga seguidos.

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