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Cantando “Las Mañanitas” y desde el confinamiento obligado, celebra los 50 años de Cancún en tiempos de COVID-19


20 de abril/ Cancún, Q. Roo.-Con unas “mañanitas” virtuales, una jornada de aplausos surgida desde las casas y un innumerable anecdotario sobre su pródiga ciudad, las y los cancunenses celebraron los 50 años de vida de esta tierra de migrantes, en donde encontraron una nueva familia y un nuevo hogar, luego de quemar naves en sus lugares de origen.

En ese festejo, desde el confinamiento obligado y la incertidumbre ante la crisis histórica que atraviesa el binomio ciudad-polo turístico, fundadores y jóvenes que integran la generación de quienes nacieron aquí y emprenden la transición de la ciudad de la nostalgia a la del futuro inmediato, vaticinaron que Cancún recobrará su liderazgo como principal destino turístico de México y Latinoamérica, cuando acabe la pandemia del coronavirus COVID-19

Al mediodía, la Orquesta de Cámara de Cancún, sus músicos e intérpretes, bajo la dirección de Mario Monroy, cantaron “Las Mañanitas” desde sus casas, enlazados para integrar un video que fue difundido por la presidencia municipal, en la voz de cantantes como Laura Chuc, y de habitantes de la ciudad, quienes se videograbaron entonando una versión adaptada para celebrar al “chavorruco” de 50, como calificaron a este centro turístico.

En Playa Delfines, con guitarras y trompetas y al son de la tambora, elementos de la Policía Quintana Roo también cantaron “Las Mañanitas”, video que fue compartido por la Secretaría de Seguridad Pública del estado.

En redes sociales, muchas familias de pioneros, fundadores y habitantes en general, compartieron videos cantando la misma canción para el lugar que les significó una segunda oportunidad para reinventarse y hacerse de un mejor futuro.

Fotos, videos, anécdotas y recuerdos circularon hoy, cual suerte de festejo personal e íntimo, pero al mismo tiempo colectivo, que sustituyó a los más de 300 eventos planificados para celebrar las cinco décadas de la “tierra de todos” y que tuvieron que posponerse o de plano cancelarse.

Desde la mañana, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, y la alcaldesa, “Mara” Lezama, dirigieron un mensaje a la población de esta ciudad, integrada por migrantes de distintas entidades de la República Mexicana y de 100 nacionalidades, para recordar la grandeza del proyecto Cancún, diseñado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y sueño financiado por banqueros.

“Tenemos sangre de poetas y soñadores, un sinfín de artistas que nos regalan su talento; es una tierra de emprendedores, de jóvenes, de trabajadores. Tenemos que alzar la mirada, ver hacia atrás y lo que hemos construido y es un gran logro de todos nosotros”, expresó la munícipe.

“Medio siglo ha pasado desde que la visión de muchos pioneros que echaron raíces en esta tierra, marcaron los cimientos que dieron vida a esta gran ciudad, líder de Quintana Roo, de México y del Turismo internacional”, manifestó, por separado, el mandatario, quien afirmó que el festejo “está en el corazón” de cada persona.

Ya sea desde el confinamiento en casa o trabajando en las actividades escenciales para brindar comida, seguridad, salud y otros servicios a la población; preparando alimentos para personas que perdieron sus empleos o se encuentran en estado vulnerable o para médicos y enfermeras que atienden a pacientes de COVID-19, miles de cancunenses honraron hoy a la ciudad que eligieron para hacerse de una historia personal y construir comunidad.

Ajenas y ajenos -al menos por un momento- al 3.2% de ocupación hotelera; al cierre de más de 100 centros de hospedaje; a los 40 vuelos programados, cinco de ellos, internacionales; al desplome del sector restaurantero y náutico; al cierre de cines, casinos, bares, centros nocturnos, gimnasios y, en general, a la parálisis que enfrenta el sector, las y los cancunenses se volcaron en emotivas anécdotas, compartieron videos y remembranzas de cómo y por qué llegaron aquí.

Un argentino, productor y locutor de radio que venía por tres meses y que se quedó, formando una familia; una activista en derechos sexuales y reproductivos de las juventudes que llegó hace ocho años, “atraída por la marea”, sin planes de quedarse aquí -como muchas y muchos- incide ahora en políticas públicas para mejorar la situación de las mujeres.

Una mujer que llegó hace 30 años y terminó inmersa en un movimiento nacional en reclamo por la justicia, la dignidad y la búsqueda de personas desaparecidas, bordando por la paz en el Parque de las Palapas.

La primer modelo de Cancún, cuyas fotos ilustraron las páginas de publicaciones y anuncios para promocionar al naciente destino turístico, que se dedica al activismo para defender un pulmón urbano conocido como “Ombligo Verde”, enfrentar a un centro de distribución de productos chinos -Dragon Mart Cancún- o pronunciarse en contra del Tren Maya.

Una legendaria ambientalista, la primera que desde hace más de 30 años se involucró en la elaboración de instrumentos de planeación y política ambiental, a la par de hacer conciencia y salir en defensa de animales y plantas, de ecosistemas clave que son motor del turismo; la que guio la defensa de Malecón Tajamar, con un decenas de ciudadanas y ciudadanos que salvaron el sitio.

El hombre de negocios que hasta hace dos o tres años comandó uno de los organismos empresariales mas importantes de la ciudad, que contendió por un puesto político fallidamente y que hoy prepara alimentos con otras personas para entregarlas a enfermeras y médicos; empresarias y ciudadanas que se han dedicado desde hace un mes a hacer mascarillas, cubre bocas o a gestionar trajes especiales para el personal médico.

Una investigadora que llegó a ser rectora de la primera universidad pública de la ciudad, que propone retomar el modelo original que dio pie a Cancún, pensado para los turistas, pero también para la gente.

Las y los funcionarios públicos que diseñan estrategias para salir de la crisis, que reparten despensas, que salen a cuadro para rendir informes y dar fortaleza; que toman difíciles decisiones; que limpian las calles, recogen los residuos sólidos, patrullan, sostienen reuniones y buscan salidas.

Reporteras y reporteros, quienes a costa de su seguridad y salud, y pese al poco apoyo y respaldo de sus medios, siguen saliendo a la calle para informar a la población y documentar cómo Cancún intenta maniobrar su peor crisis en medio siglo de vida.

Fotógrafos, videógrafos e influencers que grabaron y viralizaron videos para motivar a la gente y decirle al mundo que Cancún está tomando un descanso y a la espera para abrirles los brazos de nuevo, como sucedió después de los huracanes Wilberto (1988) y Wilma (2005); de la crisis que desató el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York (2001); o de la Influenza en 2009.

“El paraíso puede esperar”, reza la frase oficial durante esta pandemia, que promete que Cancún se volverá a levantar, prácticamente de la nada, así como nació, hace 50 años, para compartir su belleza y su grandeza.

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