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Tres años sin Juan

Publicaciones del Maestro Juan José Morales, a tres años de su partida.

Nota de Michele Moreno

Juan José Morales Barbosa – in memoriam

“Las personas no mueren. Quedan encantadas”
J.G. Rosa

Hace algunos días se cumplieron tres años del fallecimiento del Profesor Itzamná, el escritor y periodista científico Juan José Morales Barbosa, y quienes fuimos sus amigos seguimos comentando aún el vacío que nos otorga su ausencia; para quienes, además, éramos seguidores de su trabajo de estudioso, divulgador, intelectual y faro, quedamos en una especie de desamparo que no se mide en días.

“La península que surgió del mar”, fue uno de los últimos libros de Morales que publicó el Gobierno del Estado de Yucatán, como parte de la Biblioteca Básica de Yucatán. Ahora lo he sacado del librero -una vez más -a partir de la noticia del túnel subterráneo de 4 kilómetros que se pretende construir, en la ciudad de Mérida, para el Tren Maya.

Y vuelvo a quedar maravillada del lenguaje sencillo que siempre caracterizó a este escritor. Por ejemplo, en esta edición, nos describe así uno de los componentes del suelo de la península:

“La insospechada importancia que el sahcab tiene para la ecología de la península estriba en que es un material muy permeable y permite la rápida y fácil infiltración del agua de lluvia, pero a la vez tiene una alta capacidad para retenerla y saturarse con ella. Actúa como una especie de esponja subterránea en la cual se almacena un considerable volumen de agua durante la temporada lluviosa, sin riesgo de evaporarse bajo los ardientes rayos del sol ni de perderse al fluir por conductos subterráneos hacia grandes profundidades o hacia el mar. En los meses de sequía —que comprenden la mitad del año— las profundas raíces de los árboles pueden extraer el agua acumulada en el sahcab y superar la falta de lluvias… Por ello en vez de sabanas tenemos selvas y por eso son posibles, aún sin riego, las plantaciones de árboles frutales y los huertos familiares arbolados…”

Sencillo e intachable, le incomodaba cuando le llamaban “Maestro”. Cuando le planteabas una disyuntiva, escuchaba con atención y, con media sonrisa no sin ternura, te daba el consejo exacto, la solución brillante y serena. Juan era un genio. Su cerebro nunca dejaba de crear. Ya renía más de 80 años de edad cuando todavía nos reuníamos en una cafetería del centro de Mérida, y siempre extendía sobre la mesa una cantidad de proyectos geniales, desde obras teatrales de divulgación científica, patronatos, juegos de mesa, centros culturales, planetarios, conferencias para escuelas, colecciones de libros… Incansable Juan. Seguía los avances de la tecnología muy de cerca y nunca dejó de aprender.

También como una península que surgió del mar, Juan José Morales Barbosa nació en Progreso, Yucatán, aunque vivió buena parte de su vida en la ciudad de Cancún. Curiosamente fue el Gobierno del Estado de Yucatán —y no el de Quintana Roo —el que le dio la alegría de editar algunos de sus libros. A los pocos días de su fallecimiento, en un homenaje repleto de gente en Cancún, comenté que todos teníamos muy claro lo que Juan José dio a Quintana Roo… Ahora tocaba atestiguar lo que Quintana Roo haría por Juan José Morales, pues la cantidad de obra inédita es como para veinte libros más. Hasta donde sé, nunca llegaron. Imagino los presupuestos no alcanzan para la ciencia, para el conocimiento. Y los políticos no han necesitado de nuevo comprometerse públicamente con este tema.

Cada vez que surge un tema ambiental, un proyecto que involucra un impacto, sus seguidores nos preguntamos qué diría Juan José Morales. Es entonces cuando busco su respuesta en artículos sueltos en la Red, en su aún en línea muro de Facebook… y en sus libros. Como en el sahcab, el agua sabia de Juan sigue almacenada por allí, y los árboles del huerto que sembró dan frutos de vez en cuando, dan respuestas. Hacen falta más. Ojalá un día podamos ver una gran edición de su obra completa.

Unas horas antes de que Juan José Morales muriera, lo visité en el hospital y la vi muy bien. Conversando fluido y con toda tranquilidad me dijo que iba a morir. No le creí. Debí hacerlo. Era tan inteligente que ni la muerte lo tomaría por sorpresa. Él siempre sabía. En la madrugada recibí la noticia de su infarto y tampoco lo creí. Alcancé a llegar a su funeral y depositar ante él una flor de ciricote que recogí en la calle.

Pocos lo saben, pero fue tanta la devoción de Morales Barbosa por la ciencia que, siguiendo sus previas instrucciones, su cuerpo fue donado a la Facultad de Medicina de la UADY.

Era febrero de 2017.


Juan José Morales Barbosa (Progreso, 1935). Escritor y periodista especializado en divulgación científica, de la cual fue pionero en el periodismo mexicano contemporáneo. En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM creó la cátedra de periodismo de la ciencia. Por su labor como divulgador científico recibió diversos reconocimientos y distinciones, entre ellos el Premio Nacional a la Divulgación de la Ciencia, el Premio Latinoamericano a la Popularización de la Ciencia y la Tecnología, el premio literario Ricardo Mimenza Castillo por obra publicada, y el Premio Hispanoamericano Netzahualcóyotl por su libro de divulgación científica para niños La Nave del Profesor Itzamná. Fue miembro de la redacción o colaborador de diversas publicaciones, entre las que pueden mencionarse los diarios El Día, Diario de la Tarde y el Universal, los suplementos culturales de los diarios El Heraldo y Novedades, las revistas Política, Mañana, Revista de Geografía Universal, Técnica Pesquera y Contenido. Para Radio UNAM produjo durante más de 18 años el programa Actualidades Científicas y por seis años produjo programas de televisión y cápsulas radiofónicas para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Fue coautor de los libros de texto de Ciencias Naturales para Educación primaria de la SEP y ha escrito una veintena de libros de divulgación, especialmente sobre los ecosistemas de México y de la península de Yucatán. Su libro Muestrario de Aves Mexicanas fue escogido por la SEP para incluirlo en las bibliotecas de las escuelas secundarias de todo el país. Algunos de sus libros: Extrañas criaturas del mar (1987), Los huracanes en la península de Yucatán (1993), La nave del profesor Itzamná (2000) Reedición en 2015, La península que surgió del mar (2009), Mundos paralelos y otros cuentos (2011), Selvas, mares y huracanes (2011), La Naturaleza y los mayas (2015).

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